900x700

Comer sin culpa

¿Alguna vez has sentido culpa después de comer? Apuesto a que sí.

¿Y no te parece extraño que este sentimiento aparezca cuando estamos desarrollando una de las funciones básicas y naturales del ser humano? Es extraño e incómodo, también.
Pero es que en nuestra mente, se mezclan demasiadas cosas complejas que nos hacen olvidar la verdadera función de la alimentación, pasando su función natural a un segundo plano.

Como repito muchas veces, la relación con la alimentación es un fiel reflejo de la relación que tienes contigo misma. Y la culpa, no deja de ser un sentimiento producido por algo que hiciste o que no hiciste y que se «suponía» que debías hacer o no hacer.
Pero, ¿quién lo suponía? A veces esas suposiciones las marca la sociedad, otras la infancia, en cómo nos han educado y muchas veces es el resultado de nuestras propias experiencias la que nos lleva a sentir culpa.

Yo hace años que abandoné esa palabra. Me gusta más la palabra responsabilidad.

Porque desde la culpa solo hay tristeza, miedo, frustración y vergüenza. Desde la responsabilidad siento que puedo cambiar las cosas, me responsabilizo de ello y actúo en consecuencia.

¿Y qué pasa cuando como algo que creo que debería / o no debería haber comedio, cuando como más rápido que los demás y me juzgo diciéndome a mí misma que eso está mal, cuando repito postre y me maldigo, etc. ? Lo que pasa es que desde ese lugar, solo estás comiendo desde la mente, sin nutrirte ni darte cuenta de qué pasa dentro de ti realmente.

A veces comemos «de más» porque celebramos, porque nos aburrimos, porque sentimos pena… y sinceramente creo que no está mal, porque somos humanos y a todas nos pasa en algún momento de nuestra vida. El problema radica cuando nuestros sentimientos solo tienen a la comida como única manera de manifestarse. Aún así, cuando la comida es reflejo de nuestras emociones, sean las que sean, en ese momento, lo último que necesitamos es sentirnos culpables. En ese momento, es mejor elegir comer con conciencia, bocado a bocado, intentado incluso disfrutar del placer de comer, dejando la culpa a un lado por unos minutos.

A veces solo hace falta parar y decir: «Ok, voy a comer esto aunque creo que ‘no debo’, pero lo voy a comer a gusto y sin culpa». Estoy segura que desde este lugar, aquello que comas va a saciarte muchos más en todos los aspectos. Y es que desde la consciencia seguramente acabarás comiendo mucho menos y sintiendo menos ansiedad.

Todo lo que nos prohibimos lo queremos el doble (solo tienes que pensar en cuando le prohibimos algo a un niño). Así que escúchate, dale a tu cuerpo lo que pide estas vacaciones. Disfrútate. Y si consideras realmente que esa culpa o esas emociones interfieren demasiadas veces en tus comidas, analiza el origen. Porque la solución a esto no va a ser comer menos, sino conocerte más y mejor. Y solo cuando conozcas el origen de todos estos sentimientos que te llevan a comer con culpa, podrás estar en paz contigo y sanarás de raíz tu relación con la alimentación.

Y recuerda, no eres culpable de nada, eres responsable.

Te deseo que puedas vivir el resto del verano (y de tu vida) libre de culpa y abundante de auténtico placer.

¡Comparte si te ha gustado!

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email

2 comentarios en “Comer sin culpa”

  1. Hola Mery, me ha gustado mucho tu post. Quan m’enfado o estic de malhumor per alguna cosa q no m’ha agradat i estic a casa, menjo sense control, ni gaudeixo ni penso, només menjo fins tenir la panxa plena, després em sento malament per no haver sabut controlar-me.
    Gràcies per fer-me pensar i gestionar millor la meva relació amb em menjar.
    Una abraçada

    1. Gràcies per compartir Remei! La veritat és que el més important és ser conscient dels patrons i provar coses diferents. Les emocions sovint passen desapercebudes, però poc aplicant poc a poc les consciència es poden viure de forma diferent. Una abraçada!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

“Al enviar aceptas la política de privacidad. Los datos que proporciones al enviar tu comentario, serán tratados conforme la normativa vigente de Protección de Datos y gestionados en un fichero privado por María José Viñas, propietaria del fichero. La finalidad de la recogida de los datos, es para responder únicamente y exclusivamente a tu comentario. En ningún caso tus datos serán cedidos a terceras personas. Consulta más información en mi Política de privacidad.

Te puede interesar...

Ir arriba