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Por qué tus nuevos hábitos no funcionan

Comenzamos la tercera semana de enero aún con optimismo y cierta motivación ya que quizá lo que te has propuesto más o menos lo vas consiguiendo. No sé cuáles eran tus propósitos, pero yo apenas los escribí el día 2 de enero y aún los tengo muy presentes. Sin embargo sé que, si no hago nada para mantenerlos vivos, morirán muy muy pronto.

Hoy quiero reflexionar por qué en los próximos días algunos de tus nuevos hábitos quedarán en el olvido. Quizá hasta todos ellos mueran, volviendo a colocarse en la lista el 1 de enero del año que viene. Pero no quiero ser pesimista, justo en este post quiero darte unas pistas de qué puedes hacer para no caer en lo mismo de siempre. ¿Preparada?

1. Objetivos demasiado grandes

A veces nos marcamos unos objetivos que son demasiado grandes. Y no porque crea que no los puedes conseguir, sino porque son muy genéricos. “Cuidarme más” es un objetivo poco concreto. Nuestra mente no entiende muy bien qué es eso a nivel práctico. Sin embargo puedo plantearme “consumir menos azúcar en cada taza de café”. Esto es una acción más concreta y de lo que te vas a acordar cada vez que vayas a tomar tu próximo café.

Y con ello no digo que esté mal que tu propósito sea “Cuidarte”, pero una vez lo tengas en mente, asegúrate de desglosarlo en acciones más concretas. Una buena táctica es escribirlos y ubicarlos en momentos concretos de tu día/semana.

2. ¿Para qué quieres ese nuevo hábito?

Quizá este punto sea el más importante de todos. ¿Cuál es tu motivación real por este nuevo hábito que quieres instaurar? Aquí también fallamos, y es que si la motivación es externa o no es suficientemente importante para nosotras, no va a funcionar. “Tengo que cuidarme porque me lo ha dicho el médico” quizá no es un motivo suficiente para ti. Y fíjate que aquí hablas del “por qué”, cuando lo que te pido es que busques el “para qué”. Pregúntate: ¿para qué quiero que esto se convierta en un nuevo hábito? Ahora está de moda los zumos detox, las dietas detox, etc., pero eso es lo que son: una moda. Esa no puede ser tu razón real para que ese nuevo hábito se instaure en ti.

Y aquí siempre hablo de que lo más importante es que tus propósitos y tus acciones estén alineados con tus valores. Sí, tus valores. Sé que suena algo profundo, pero si lo que quieres realizar no va en sintonía con lo más interno que hay en ti, no durará demasiado tiempo. Próximamente hablaré únicamente sobre cómo descubrir tus valores, pero por ahora, puedes ir pensando si aquello que realizas va en sintonía con lo que es importante para ti. Algo profundamente importante y que cuando lo realizas te hace sentir bien. No hay nada más puro que estar en sintonía con tus valores en cada acción que realizas.

¿Para qué quiero realmente que esto se convierta en un nuevo hábito?

3. Enemigos para instaurar nuevos hábitos

Vuelvo a insistir en ello: no tener claro el para qué es un gran obstáculo a la hora de perseguir un nuevo hábito. Una vez tengas tu para qué, observa si ahora estás en una situación de estrés, porque éste es un gran enemigo. En situaciones de estrés acostumbramos a repetir lo que hacíamos habitualmente. Y es que cuando estás cansado para tomar una decisión, normalmente tiendes a repetir aquello que haces ya de forma normal.

Otro enemigo es la falta de determinación. Si no te lo crees tú, ¡nadie podrá hacerlo! Si escuchas constantemente tus saboteadores…nada podrás hacer.

RAWPIXEL – UNSPLASH

4. Mini hábitos

Antes os hablaba de desglosar vuestros propósitos en acciones concretas para que acaben convirtiéndose en hábitos, pero ahora os hablo de un paso más allá: los mini hábitos. O lo que es lo mismo, cambios pequeños para grandes resultados. Existe un fantástico libro que os recomiendo mucho y que se llama Mini hábitos, de Stephen Guise. En él, el autor explica cómo se propuso hacer una flexión cada día. Parece poco, ¿verdad? Normalmente, lo que pasaba es que una vez estirado en el suelo, realizaba 10 flexiones. Y si un día solo hacía una, su cerebro no le machacaba por no haber hecho más, porque una flexión ya era el objetivo en sí.

Y es que si cambiamos la visión de nuestro objetivo “Cuidarme más” por “Hacer una flexión cada día”, el hábito ya se convierte en el objetivo en sí. Y es que la suma de estos pequeños hábitos es lo que hará que obtengamos grandes resultados. ¡Cada acción pequeña cuenta! Y eso es lo que nos va a mantener vivos y abonando nuestra autoconfianza.

La suma de los pequeños hábitos es lo que hará que obtengamos grandes resultados.

Los mini hábitos es la versión más pequeña del nuevo hábito que queremos instaurar. La base está en hacer pasos tan ridículamente pequeños que no puedes fallar. El poder de los mini hábitos está en cómo lo aplicamos, su mentalidad y el bucle de retroalimentación positiva que hace que vayas transformando los pequeños pasos en hábitos. La forma en la que funcionamos con los pequeños hábitos es utilizar una pequeña dosis de fuerza de voluntad para hacer alguna cosa. Por ejemplo: no se necesita gran fuerza de voluntad para beber un vaso de agua al levantarnos.

5. La clave: la autoconfianza

Para que un hábito quede instaurado, es necesaria la repetición. Por ejemplo, si quiero beber un vaso de agua nada más levantarme, al principio tendré que acordarme, tendré que recordármelo quizá con post-its o alarmas, pero una vez lo hayas repetido, quedará grabado en tu sistema (si lo sigues considerando algo importante para ti). Y aquí da igual si lo haces 21 días o 60, cada una es diferente, así que no te marques un esquema temporal.

Además de la repetición, es fundamental la autoconfianza. Es cierto que ver cómo vas cumpliendo con tus acciones y propósitos aumenta tu autoconfianza, pero tienes que mantener esta autoconfianza alta para no abandonar y saber con tu seguridad interna que vas a poder cumplir lo que te estás proponiendo.

6. Prémiate, no te castigues

Acostumbramos a abandonar a la primera de cambio, cuando ya hemos “fallado” o no hemos cumplido una acción el día que tocaba. Te invito a que realices tus nuevos hábitos desde el cariño y el respeto hacia ti misma. De nada sirve la exigencia, tachar objetivos de tu lista o demostrárselo a nadie. Todo esto tiene que ser acompañado del disfrute, del agradecimiento y de la felicitación. Por ello es importante que al final del día te felicites. Por poco que hayas hecho, sonríete y agradécete. Esto mantendrá tu autoconfianza y mantendrá viva tu motivación. Ya sabéis uno de mis mantras: ¡Menos autoexigencia y más disfrute!

¿Y cuándo me pongo a revisar todo esto? ¡Ya mismo! No esperes a que alguno de tus hábitos quede abandonado por el camino este mes. Y si tienes alguna idea o truco que te haya servido a ti para mantener tus hábitos vivos, puedes escribirlo en comentarios.

¡Te deseo un año lleno de pequeños mini hábitos que te hagan feliz! 🙂

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