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Tú no eres tu saboteador

Seguro que estas alturas ya habrás oído hablar de lo que es tu saboteador interno. Por si te queda alguna duda, hoy te explicaré profundamente qué es, qué efectos tiene en ti y cómo puedes aprender a gestionarlo. ¿Preparada para conocer a tu saboteador?

¿Qué es el saboteador interno?

El saboteador interno es aquella voz interna que al escucharla y hacerle caso nos provoca tres cosas diferentes: nos llena de excusas, nos anima a hacer cosas que no queríamos o bien nos desanima para dejar de hacer lo que íbamos a hacer. Es un bloqueador de objetivos, básicamente. Sabotea aquello que tenías en mente realizar o conseguir. Porque lo que quiere nuestro saboteador es que nos quedemos como estamos. Él adora la zona de confort. Cuanto menos movimiento, ¡mejor!

Sería aquella voz que te susurra: “No pasa nada por comerte esto ahora, el lunes ya empezarás la dieta” o “Te lo mereces, claro que sí, ¡cómetelo!” o quizá  “No tienes fuerza de voluntad, así que no lo vuelvas a intentar, no vas a conseguir nunca el cuerpo que quieres”.

¿Has escuchado alguna vez esta voz? ¡A diario! Estoy segura. Nos pasa a todos los seres humanos. Y no me gusta ver esta voz como que eres tú. Porque si piensas que eres tú misma la que te dices todo esto, luego ‘odias’ esa parte de ti. Y tú eres completa y llena de buenos recursos. Es el saboteador y sus mensajes los que te hacen que después te sientas mal contigo misma. Es algo ajeno a ti, y al que debemos visualizar como algo externo a nosotros para poder trabajar con él y gestionarlo.

Y ojo, el saboteador no es aquél que te alerta de los peligros, tan necesario para que puedas vivir de manera seguro, eso es otra cosa. Tu saboteador te sabotea. Te paraliza y te pone obstáculos para llegar a donde quieres llegar. Es bastante diferente.

Otras funciones del saboteador

Tu saboteador lo que quiere principalmente es infundirte miedo. También te limita, a través de creencias limitantes, te juzga (a ti mismo y a otros), te etiqueta y suele vivir en el pasado o el futuro. El en pasado suele decir: “tendrías que haber dicho que no a ese postre” y en el futuro podría decir cosas como: “¿Y si me como el donut y empiezo mañana la dieta?”.

Como ves, todas esas funciones te alejan de lo que realmente quieres conseguir.

 

CALEB WOODS – UNSPLASH

¿Qué efectos tiene sobre mí?

Y, ¿qué hay detrás de cada una de estas frases que escuchamos? La mayoría de veces, frustración, rabia, impotencia, baja autoestima, etc. Porque cuando hacemos caso a nuestro saboteador, acabamos haciendo algo (o dejando de hacer algo) que realmente no queríamos hacer, por ello después surge la culpa y la frustración. Íbamos en una dirección y al escuchar al saboteador, zasca, nos hemos desviado haciendo lo que no queríamos.

 

“Cuando hacemos caso a nuestro saboteador le damos el poder para que dirija nuestra vida, perdiendo el control de lo que realmente nosotras estamos persiguiendo.”

 

Cuando le hacemos caso acabamos pensando que no tenemos fuerza de voluntad, que hemos fracasado, que no podemos cambiar, que esto es demasiado difícil, etc. Además, el saboteador, en estos casos, también se encarga de enviarnos “etiquetas” para hacernos aún un poco más de daño. Por ejemplo: “eres una egoísta”, “eres una desorganizada”, “eres poco constante”, “eres incapaz”, etc. Todas estas etiquetas, son las que nos creemos que somos, por lo que se nos hace más difícil salir de ahí, llegando a creer realmente que somos todo eso. ¡Ojo con las etiquetas! Con las que te dices y con las que dices a los demás. Este tema merece un capítulo aparte, pero sí que te invita desde aquí y ahora a revisar esas etiquetas que vamos diciendo constantemente. Los niños son los primeros que las reciben de pequeños: es tan estudioso, es tan desordenado, es tan cariñoso…

Y los niños no son eso. Se comportan de una determinada manera, pero también de otra. El niño ha dejado la habitación desordenada, pero no «es desordenado», porque estoy segura que otras veces ordena y recoge la habitación. El peligro de las etiquetas es que nos las creemos y actuamos por lo que definen, sin dejar oportunidad a podernos comportar de otra manera. Si crees que “Eres una fracasada”, este pensamiento no te va a dejar mucha oportunidad, energía ni ganas para el éxito. Es mejor decirte: «Ok, ahora he fracasado en esto, pero otras veces lo he conseguido y puedo volver a conseguirlo». ¿Cuál de las dos visiones va a aportarte más alegrías y objetivos cumplidos? ¡Tú eliges!

DREW HAYS – UNPLASH

¿Cómo gestionar al saboteador?

Déjame decirte que no vas a poder acabar con él. Es necesario que esté ahí. Cumple su función. Te pone a prueba y cada vez que quieres hacer un cambio, te lo cuestiona todo. Y eso no es malo, pero tienes que ser consciente.

Así que aquí te detallo los pasos que puedes seguir para gestionar y aprender a convivir con tu saboteador:

1- Toma conciencia: lo primero de todo es ver cuándo sale y qué es lo que te dice. Para ello, puedes estar toda esta semana escribiendo qué te dice y cuándo te lo dice. Un ejemplo sería cómo, al llegar a casa, después de trabajar tu saboteador aparece y te dice: “Abre la nevera y acaba con todo, has tenido un día duro”. Por tanto, si detectas cuándo aparece, será más fácil poder prevenir escucharle y actuar en consecuencia.

2- Describe a tu saboteador: un poderoso ejercicio es darle un nombre a tu saboteador (recuerda que no eres tú) y dibujarlo. Si te lo imaginas físicamente y con un nombre, podrás imaginártelo e incluso dirigirte a él cuando necesites calmarlo.

3- Hazle algunas preguntas: es momento de hablarle. Tu saboteador tiene miedo, recuérdalo. Antes de hacerle cualquier pregunta repite mentalmente: STOP! (si estás sola puedes decirlo en voz alta). Antes de hablarle, tienes que parar ese loop de pensamientos que te está lanzando sin parar. Una vez esté callado, le puedes preguntar:

-¿qué hay de verdad en eso que me estás diciendo?

– ¿y si pasa todo lo contrario a lo que me dices?

4- Recuerda tus objetivos: siempre remarco que es super importante tener presente tus objetivos. Si tu objetivo es comer de forma saludable, puedes tenerlo escrito en un post-it, en tu móvil, agenda, en cualquier cosa que te haga tenerlo presente. Y acuérdate de la verdadera motivación de tus objetivos. Te los marcaste porque creías en ellos y tenías una dirección clara, con unos valores detrás que lo sustentaban. No dejes que tu saboteador anule tus deseos.

Espero que esa vocecilla no haya aparecido durante tu lectura y te esté saboteando todas estas propuestas. ¡Sé que a muchos saboteadores no les gusto porque lucho para lidiar con ellos!

Deseo que puedas gestionar tu saboteador de forma convincente y enérgica.

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2 comentarios en “Tú no eres tu saboteador”

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